Gateando está febrero
sobre las cúpulas del agua.
Vuelve el frío
que se extiende hacia adentro,
un frío distinto al de otros inviernos.
Vuelve la negación del espacio que en ti ocupo,
donde nace la lluvia,
donde se pierde el viento y mi horizonte.
Y dentro hay un círculo
conteniendo otro círculo,
y más allá otro círculo
y aún otro más
conteniendo
el amor inconmovible,
la identidad sin fin
donde se teje la vida
con su pasión de abismo.
Y el universo tiene la curva exacta
de mi sangre,
del paisaje que guardo en la mirada
cuando vuelo sin rumbo abierta a lo intangible.
A todos y a ninguno pertenezco
sino a mí misma.