Donde se pierden los nombres



Cada vez más cerca

del nunca que del siempre,

cada vez un poco más cerca

del yo que del nosotros.

Peligrosamente cerca del abismo

de lo sólo presentido en lo deshabitado

-          Un hilo muy frágil uniéndome al sueño –

Y del silencio que tiene la voz de tu silencio.



Cada vez más borrosos los ojos

en la penumbra,

cada vez un poco más fuertes los vientos

destruyendo los labios,

buscando otras maneras de navegar espacios

que no existen,

de transgredir horas acunadas

sobre el cristal,

cuando todos los tiempos

no son más que un aullido lejano

ante el azul de los espejos.



Cada vez más pequeña,

cada vez un poco más incierta,

tan incierta la luz

como en el sueño aquel

en el que tú me ofrecías anillos

y yo serenamente te mostraba

mis manos sin dedos.



Cada vez más perdida,

sin rencor ni sonrisa,

en el olvido.

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