De vez en cuando pasa la vida a nuestro lado,
deja su secreto colgado en la ventana,
se acerca a nuestra mesa
y permanece quieta, respirando.
Nos señala el rostro,
nos deslumbra con su pasión,
con sus ríos de alegría,
con sus alas abiertas como un fuego suave,
con su torrente de sueños por donde circuló
la esperanza.
Para anunciar al alba
que es más que todo lo que ha sido,
que el amor más hondo nunca acaba,
que todavía es la luz, el día derramado
en el fondo del tiempo,
y un paraíso de algas y palabras,
de olas y páginas,
de salitre y de sílabas labio a labio,
que se quedaron esperando para siempre.
En ocasiones la vida pasa a nuestro lado
y la dejamos caer,
gota a gota,
en oscuro desconcierto, como una sombra,
y la dejamos huir,
en aleteo impenetrable.
O tal vez nunca
supimos reconocerla.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada