Epílogo



Entre las amapolas del olvido,
en los ojos que besan el espejeo
de la palabra tiempo,
bajo la imantación furtiva de la noche
donde el sueño se extiende
con su mano de lluvia,
se deshizo,
                               se volatilizó
                                                        se desvaneció
la mariposa.


La mariposa desapareció entre mis dedos.
Se convirtió en polvo.
Sólo polvo amarillo entre mis dedos.
 

Sólo silencio húmedo
junto al calor extraño que devora
la última luz amarilla
derramada a mis pies.

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